Las fragancias forman parte de numerosos productos de uso cotidiano, desde perfumes y cosméticos hasta artículos de higiene personal y productos para el hogar. Su composición puede incluir distintas sustancias químicas, algunas de las cuales son objeto de investigación por su posible efecto sobre el sistema endocrino.

Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de interferir con el funcionamiento del sistema hormonal. En esta nota explicamos qué son, qué compuestos se utilizan en las fragancias sintéticas, qué información puede obtenerse de su etiquetado y qué aspectos conviene tener en cuenta para tomar decisiones de consumo informadas. Para profundizar en las diferencias entre los aceites esenciales y las esencias sintéticas, también podés leer nuestra nota Aceite esencial o esencia sintética: cómo distinguirlos.

Qué son los disruptores endocrinos

El sistema endocrino es el conjunto de glándulas que producen las hormonas: las que regulan el metabolismo, el crecimiento, el sueño, el estado de ánimo y la reproducción. Los disruptores endocrinos son sustancias que interfieren con ese sistema: imitan a una hormona, bloquean su acción o alteran su producción.

Entre las sustancias asociadas a esta interferencia están los ftalatos, que se usan en fragancias como solventes y fijadores del aroma, y los parabenos, que se usan como conservantes. También están bajo estudio algunos almizcles sintéticos.

La investigación crece cada año, y por eso la recomendación de los especialistas es reducir la exposición, sobre todo durante el embarazo y la infancia.

Aunque muchos productos declaran contener cantidades consideradas seguras de estos compuestos, esos límites se evalúan producto por producto. Los estudios de seguridad no contemplan la exposición cruzada: la suma de todas las fuentes a lo largo de un mismo día. Una rutina habitual puede incluir el uso de cremas con fragancias, los productos de limpieza, los aromatizantes de ambiente, los perfumes, solo por nombrar algunos. Cada producto aporta una dosis pequeña, pero la exposición real es acumulada: una persona está en contacto con una gran cantidad de fragancias sintéticas a lo largo del día, y el efecto de esa combinación no está medido.

Qué hay detrás de la palabra "fragancia"

Una fragancia sintética es una mezcla creada en laboratorio. Las marcas la compran como una fórmula cerrada y en la etiqueta la declaran con una sola palabra: parfum o fragrance. Esa palabra puede cubrir decenas de ingredientes que no se detallan uno por uno, salvo algunos alérgenos.

Por eso es difícil saber qué contiene un producto perfumado. Y no hablamos solo de perfumes: la misma palabra aparece en cremas, shampoos, jabones, velas, aromatizantes de ambiente y productos de limpieza.

Un aceite esencial puro, en cambio, es una sola cosa: la planta. Su etiqueta indica el nombre botánico y sus alérgenos naturales.

Cómo reducir la exposición

  • Leé la etiqueta: si dice parfum, fragrance o "aroma", el producto contiene una fragancia sintética.
  • Elegí ingredientes declarados: preferí productos que detallen qué contienen y que se perfumen con aceites esenciales puros.
  • Ventilá los ambientes y evitá los aromatizantes, sahumerios y velas con fragancia sintética.
  • Cuidá los momentos sensibles: durante el embarazo y en bebés y niños, elegir productos sin perfume es lo más recomendable.
  • Perfumá con aceites esenciales: en difusor, o diluidos en un aceite vegetal para el cuerpo.
  • Si elegís usar perfumes con fragancias sintéticas, procurá hacerlo sobre la ropa y no sobre la piel.

Señales a las que prestar atención

Cuando el sistema hormonal se altera, puede manifestarse de distintas maneras. Entre las señales más frecuentes se encuentran:

  • Cambios en el ciclo menstrual o dificultades de fertilidad.
  • Cansancio persistente o alteraciones del sueño.
  • Variaciones de peso sin una causa aparente.
  • Cambios de ánimo, ansiedad o irritabilidad frecuentes.
  • Alteraciones en la piel o en el cabello, como acné persistente o caída.

Estas señales no son exclusivas de los disruptores endocrinos: tienen múltiples causas posibles y no permiten atribuir el problema a un producto en particular. Si se repiten o persisten en el tiempo, lo indicado es consultar con un profesional de la salud, que puede evaluar el cuadro y pedir los estudios hormonales correspondientes. Mientras tanto, reducir la exposición a fragancias sintéticas es una decisión simple, que está en tus manos.